Mirador El Contrabando




HINOJOSA DEL DUERO

El ameno y delicioso paisaje en Hinojosa del Duero, que forman estas fecundas huertas, se trueca en severo y majestuoso mirando a las alturas que lo circulan. Allí está el Moncalvo, coronado de pañascos gigantescos: el teso de las higueras, por las que en él crecen, la peña de la Vela, que recuerda a los vigias de los antiguos tiempos: el poyo Durón, en la vecina república portuguesa y la Cabercina, alta eminencia desde la que se descubre un inmenso panorama.

Durante mucho tiempo practicaste el trueque libremente con el país vecino, ofreiendo los productos de los que tú disponías e intercambiándolos por otros de los que carecías.

De repente, y por el interés de los reinos de Castilla y Portugal en recaudar fondos, esta actividad está obligada a pagar impuestos y, si no lo aceptas, se convierte en un delito perseguido.

A partir de ese momento te conviertes en un delincuente y debes buscar la manera de sortear la vigilancia de los carabineros en los puestos de frontera, arriesgando en muchos casos tu propia vida.