Mirador El Castillo
Justo al lado de la Plaza Mayor, casi sin darte cuenta, se abre uno de los rincones más poderosos de Fermoselle: el Mirador El Castillo. Lo alcanzamos caminando apenas unos pasos desde el centro, pero lo que encontramos allí nos traslada siglos atrás.
Está situado en lo alto del antiguo Castillo de Doña Urraca, un lugar que guarda más historias de las que caben en sus piedras. Se dice que la reina Urraca eligió este castillo como refugio, buscando la serenidad en un paisaje que ya entonces debía ser tan imponente como hoy. Y tiempo después, en pleno siglo XVI, el obispo Acuña convirtió estas mismas murallas en fortaleza comunera, alzándose contra el poder de Carlos I en uno de los capítulos más intensos de nuestra historia.
Desde lo alto, las vistas son sencillamente inolvidables. El Duero se cuela entre cañones, las tierras portuguesas se asoman al fondo, y la inmensidad del Parque Natural de Arribes del Duero te rodea. Es imposible no detenerse, respirar hondo, y sentir que estás en un lugar con alma.
El castillo data del siglo XII, y aunque hoy solo quedan restos, fue declarado Bien de Interés Cultural en 1949, reconociendo su valor no sólo como fortaleza, sino como parte viva de la identidad de Fermoselle.
Imágenes del mirador El Castillo













